"El sufrimiento pasa; la bendición permanece para siempre" - Cita del Devocional de Adviento de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Conociendo el futuro" - 04122020

Conociendo el futuro

Pero el ángel le dijo: “Zacarías, no tengas miedo, porque tu oración ha sido escuchada. Tu esposa Elisabet te dará un hijo, y tú le pondrás por nombre Juan. Tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento, pues ante Dios será un hombre muy importante. No beberá vino ni licor, y tendrá la plenitud del Espíritu Santo desde antes de nacer. Él hará que muchos de los hijos de Israel se vuelvan al Señor su Dios, y lo precederá con el espíritu y el poder de Elías, para hacer que los padres se reconcilien con sus hijos, y para llevar a los desobedientes a obtener la sabiduría de los justos. Así preparará bien al pueblo para recibir al Señor”.

Lucas 1:13-17

¡Escucha la forma en que el ángel describe el futuro de Juan! Se enfoca en las cosas buenas y maravillosas. Es mucho mejor que decir. “Tu hijo vivirá en el desierto comiendo insectos y será asesinado por un rey malvado”. Aunque ambos futuros son igualmente verdaderos, ¿no? Todas esas cosas le sucedieron a Juan.

Y, sin embargo, Dios se enfoca en la bendición.

¿Por qué? En parte por misericordia, quizás para evitar angustiar a los padres de Juan. Pero también hay otra razón. Dios está mirando lo que el sufrimiento de Juan va a lograr. El sufrimiento pasa; la bendición permanece para siempre.

Y esto no es una sorpresa, porque Juan vino a servir a nuestro Salvador Jesús “quien por el gozo que le esperaba sufrió la cruz y menospreció el oprobio, y se sentó a la derecha del trono de Dios” (Hebreos 12:2). Su sufrimiento se convirtió en nuestra bendición.

ORACIÓN: Señor, gracias por lo que tu sufrimiento nos ha comprado. Amén.

Para reflexionar:

1.- ¿Te gustaría saber el futuro de tus hijos?

2.- ¿Hay cosas en tu vida que tus padres hubieran preferido no saber?

3.- ¿Recuerdas cosas buenas que Dios produjo a partir de tu sufrimiento?

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"...Tú eres la razón por la cual Jesús vino a este mundo a vivir, morir y resucitar" - Cita del Devocional de Adviento de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Reordenado" - 03122020

Reordenado

Un día en que Zacarías oficiaba como sacerdote delante de Dios… un ángel del Señor se le apareció a Zacarías. Estaba parado a la derecha del altar del incienso. Cuando Zacarías lo vio, se desconcertó y le sobrevino un gran temor. 

Lucas 1:8, 11-12

¿Qué sucede cuando tus oraciones son finalmente respondidas?

La vida de Zacarías era predecible. Hacía siempre las mismas tareas, comía la misma comida, besaba a la misma mujer, probablemente vivía en la misma casa tranquila. También oraba una y otra vez las mismas oraciones desesperadas y suplicantes por tener un hijo, algo que los muchos años habían dejado en claro que Dios nunca iba a responder.

Hasta que lo hizo. Un ángel irrumpe en la vida de Zacarías, y nada volverá a ser lo mismo. Su vida está a punto de ser totalmente reordenada.

Eso también nos puede pasar a nosotros, ¿no? No importa cuán maravillosa sea la bendición que Dios nos da, puede tomar un tiempo acostumbrarnos. Podemos tropezar y caer. Incluso podemos quejarnos y luego sentirnos culpables por ello.

Pero Dios no se sorprende. Si tienes dificultades, ¡pídele ayuda! Ciertamente te la dará. Él te ama mucho y no te culpará porque necesites ayuda. Después de todo, tú eres la razón por la cual Jesús vino a este mundo a vivir, morir y resucitar: para convertirte en hijo de Dios.

ORACIÓN: Señor, ayúdame cuando mi vida cambie. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Te gustan los cambios? ¿Por qué sí o por qué no?

2.- ¿Cuándo te sucedió algo bueno que trajo estrés a tu vida?

3.- ¿Hay algo nuevo en tu vida en este momento para lo cual necesitas la ayuda de Dios?

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"A nosotros también nos suceden cosas incorrectas y nos afligimos, nos enojamos y clamamos a Dios" - Cita del Devocional de Adviento de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Quebrantado" - 02/12/2020

Quebrantado

En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías, cuya esposa, Elisabet, era descendiente de Aarón. Ambos eran íntegros delante de Dios y obedecían de manera irreprensible todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijos, porque Elisabet era estéril y los dos eran ya muy ancianos. 

Lucas 1:5-7

La historia del nacimiento de Jesús comienza con discordia: “En los días de Herodes, rey de Judea… Pero Herodes no era de la familia del rey David; ni siquiera era judío. Entonces, que sea llamado “rey de Judea” significa que las cosas no estaban bien, no estaban de la forma en que se suponía que debían estar.

Sin embargo, había personas fieles que amaban a Dios, como Zacarías y Elisabet. La Biblia usa las palabras “íntegros” e “irreprensibles” cuando habla de ellos, igran halago del Espíritu Santo!

Pero aquí también había algo que no estaba bien. Se nos dice que:”No tenían hijos”. ¿Por qué? ¡Quién sabe! No tenía nada que ver con algún pecado, aunque la gente generalmente pensaba que sí. Esto tampoco era como se suponía que debía ser. A nosotros también nos suceden cosas incorrectas y nos afligimos, nos enojamos y clamamos a Dios.

Es por eso que Jesus vino a nuestro mundo: un bebé pequeño, nacido para salvar el mundo. Como Hijo de Dios, Jesús daría su vida para arreglar nuestro mundo roto y resucitaría de entre los muertos para hacernos nuevos otra vez.

ORACIÓN: Señor, ayúdame con los quebrantos en mi vida. Amén.

Para reflexionar:

1.- ¿Qué sientes que está mal en tu mundo hoy?

2.- De acuerdo a las historias bíblicas, ¿que hace Jesús para solucionar lo que está mal?

3.- ¿Por cuál quebranto en tu vida le pides ayuda a Dios?

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"Dios sabe exactamente lo que está haciendo cuando le da un giro a nuestra vida" - Cita del Devocional de Adviento de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Un giro repentino" - 01/12/2020

Un giro repentino

Abrahán engendró a Isaac, Isaac a Jacob, y Jacob a Judá y a sus hermanos… con la que fue mujer de Urías el rey David engendró a Salomón… En el tiempo de la deportación a Babilonia, Joslas engendró a Jeconías y a sus hermanos… y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. 

Mateo 1:2, 6, 11.

¿Alguna vez has tenido un cambio repentino en tu vida? Esperas que las cosas sigan normalmente, pero de repente sucede algo impactante y te encuentras en un camino completamente nuevo.

La ascendencia de Jesús está llena de tales giros. Abrahán era un hombre sin hijos que se convirtió en el padre de una nación. Judá era el cuarto hijo, pero heredó la bendición de su padre después de los crímenes de sus hermanos mayores. Salmón fue un líder que se casó con una prostituta cananea. Su hijo Booz se casó con Rut, una extranjera pobre, y se convirtió en el bisabuelo del rey David. David fue un pastor que reemplazó al desastroso rey Saúl. Si David se hubiera mantenido alejado del asesinato y el adulterio, isu hijo Salomon probablemente nunca habría nacido!

Si bien no todos estos giros fueron terribles, sí fueron inesperados, excepto para Dios. Dios sabe exactamente lo que está haciendo cuando le da un giro a nuestra vida o se aprovecha de uno que causamos al hacer algo malo. ¡Ni siquiera nuestro pecado puede detenerlo!

Y, por supuesto, el mayor giro de todos es cuando Dios vino a nuestro mundo en Jesucristo, para sufrir, morir y resucitar por nosotros. Gracias a él, finalmente estamos en el camino correcto, con todos nuestros giros equivocados perdonados.

ORACIÓN: Señor, ayúdame a confiar en ti cuando mi vida cambie imprevistamente. Amén.

Para reflexionar:

1.- Menciona algún momento cuando tu vida cambió de repente.

2.- ¿Qué esperabas? ¿Qué sucedió en realidad?

3.- ¿Cómo te ayudó Dios a lidiar con tu nueva situación?

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"Ellos y nosotros somos una misma familia: la familia en la que Jesús nació para salvarnos a todos..." - Cita del Devocional de Adviento de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Quién es tu familia?" - 30/11/2020

¿Quién es tu familia?

Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. 

Mateo 1:1

En muchos lugares del mundo prácticamente lo primero que la gente te pregunta es: “¿Quién es tu familia? ¿Dónde creciste?”, para poder ubicarte en el marco mental que usan para comprender el mundo.

La gente también le hace esto a Jesús. Quizás es por eso que Dios incluyó la genealogía de Jesús justo al comienzo de Mateo: porque por más aburrido que parezca, responde a la pregunta de dónde vino Jesús.

“¿Quién es tu familia, Jesús?”. Reyes y príncipes. Nómadas y ricos. Mujeres y artesanos pobres. Los de clase alta y los de clase baja.

“Dinos otra vez, Jesús ¿quiénes son ellos?”. Mentirosos y ladrones (Abrahán, Isaac, Jacob). Asesinos y adúlteros (David). El medio fiel y medio tonto (Ezequías). Extranjeros (Rut y Rajab). Prostitutas (Rajab). Familias quebrantadas (David, Urías, Betsabé). Abusadores de niños (Manasés). Esta es la ascendencia de Jesús. De ahí es de donde él viene.

¿Te parecen conocidos? Esa es también nuestra familia. Ellos y nosotros somos una misma familia: la familia en la que Jesús nació para salvarnos a todos, para nacer y crecer y dar su vida en una cruz, para que podamos llegar a ser la familia de Dios. Porque Jesús murió por nosotros, nuestro mal es quitado. Porque él ha resucitado por nosotros, tenemos una vida nueva y eterna como hijos de Dios.

ORACIÓN: Señor, gracias por venir a nosotros así como somos. Gracias por hacernos tuyos. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Quién te sorprende que sea parte del árbol genealógico de Jesús?

2.- ¿Por qué crees que Dios eligió a personas como esas para estar entre los ancestros de Jesús?

3.- Jesús es ahora un miembro de tu familia. ¿Cómo hace Dios para hacerte más y más como él?

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"Dios nos ha dado todo en Jesús" - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Vivir dando gracias" - 27/11/2020

Vivir dando gracias

Que la gracia y la paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo sean con ustedes. Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes y por la gracia que él les ha dado en Cristo Jesús. Porque en él ustedes fueron enriquecidos en todas las cosas, tanto en palabra como en conocimiento. Así se ha confirmado en ustedes el testimonio acerca de Cristo, de tal manera que nada les falta en ningún don, mientras esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, el cual también los confirmará hasta el fin, para que sean irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor. 

1 Corintios 1:3-9

Hace algunos años, un pequeño grupo de estudiantes y yo estábamos haciendo un breve “recorrido” de seis semanas por algunas iglesias en los estados del Medio Oeste. Nuestra “misión” era visitar congregaciones, compartir nuestra fe y promover nuestra escuela. Fue un esfuerzo combinado de evangelismo y reclutamiento.

Una de las mejores cosas de hacer eso fue la oportunidad de pasar la noche con las familias de la iglesia que tuvieron la amabilidad de abrirnos sus casas. La familia que me hospedó solía recibir grupos de jóvenes, visitantes a su iglesia e incluso estudiantes de intercambio extranjeros. Esto me intrigó, pues yo creía que las familias con las que nos quedamos quizás nos hospedaban con cierta reticencia.

Pero esa no fue mi experiencia en absoluto. De hecho, mostrar hospitalidad parecía ser algo así como una especialidad menor entre estas familias. Durante las comidas compartían sus historias: qué los había llevado a esa área, a qué se dedicaban, cuánto tiempo habían sido miembros de su iglesia, etc.

Y, por supuesto, también compartía yo mi historia, lo que estaba estudiando y lo que planeaba hacer después de la universidad.

Recuerdo que una familia en el área de Kansas City tenía una placa en su casa. En realidad, estaba en su baño: “Acción de Gracias es vivir dando gracias”. Tan simple, tan profundo. Perfecto para una audiencia cautiva. No se trata de dar las gracias un día al año por todas las cosas buenas que tenemos en este país. Se trata de vivir cada día con gratitud, ansiosos de que el mundo sepa cuán agradecidos estamos por todo lo que Dios ha hecho por nosotros en Jesús.

Ese dicho me quedó grabado. Naturalmente, no siempre lo vivo y, a veces, probablemente parezco cualquier cosa menos agradecido, pero lo estoy. Una cosa es segura. Este año es un momento perfecto para poner en acción ese vivir dando gracias. Si bien el Día de Acción de Gracias y la Navidad pueden verse diferentes al año pasado, sabemos que Dios nos ha dado todo en Jesús (ver 1 Pedro 1: 3), y Él siempre está a nuestro lado. ¿De qué más podríamos estar agradecidos?

ORACIÓN: Padre Celestial, te damos gracias por todas las cosas buenas, especialmente por Jesús nuestro Salvador. En su Nombre oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo demuestras tu aprecio por la comunidad de fe en la que participas?

2.- ¿Qué puedes hacer para que otros estén agradecidos por ti?

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"Ahora tenemos a Jesús, quien es nuestra vida y salvación" - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Añoranzas" - 26/11/2020

Añoranzas

¡Cómo quisiera que rasgaras los cielos y bajaras! ¡Que los montes se derritieran ante ti como ante un fuego abrasador que todo lo funde, como un fuego que hace hervir el agua! ¡Así tu nombre sería reconocido por tus enemigos, y las naciones temblarían en tu presencia! 

Cuando tú descendiste e hiciste maravillas que nunca imaginamos, los montes temblaron ante ti. Nunca antes hubo oídos que lo oyeran ni ojos que lo vieran, ni nadie supo de un Dios que, como tú, actuara en favor de aquellos que en él confían. Tú has salido al encuentro de los que practican la justicia con alegría, y de los que se acuerdan de ti y siguen tus enseñanzas. Pero te enojas si pecamos y no dejamos de pecar. ¿Acaso podremos alcanzar la salvación? 

Todos nosotros estamos llenos de impureza; todos nuestros actos de justicia son como un trapo lleno de inmundicia. Todos nosotros somos como hojas caídas; ¡nuestras maldades nos arrastran como el viento! Ya no hay nadie que invoque tu nombre, ni que se despierte y busque tu apoyo. Por eso nos diste la espalda, y nos dejaste caer en poder de nuestras maldades. Pero tú, Señor, eres nuestro padre; nosotros somos el barro y tú eres quien nos da forma; todos nosotros somos obra de tus manos. No te enojes demasiado, Señor, ni tengas presente nuestra iniquidad todo el tiempo. Toma en cuenta que todos nosotros somos tu pueblo. 

Isaías 64:1-9

Escucha las palabras de Isaías: “¡Cómo quisiera que rasgaras los cielos y bajaras!”. Isaías anhela que Dios se acerque, anhela la presencia del Señor. Le duele estar alejado del agua viva, del aliento de la vida. Recuerda los viejos tiempos, cuando Israel había caminado con Dios por el desierto y se había encontrado con Él en el monte Sinaí. Esos sí eran días felices, piensa Isaías.

Pero ya no es así. ¿Por qué? Porque el pueblo se ha comportado mal en sus palabras, pensamientos y acciones; se han separado de la fuente de la vida, de Dios mismo, y sufren por ello. E Isaías confiesa que esto también es cierto para él.

Y también es cierto para nosotros. Nosotros también nos hemos alejado del Señor y anhelamos al Dios que hemos abandonado. Pero al igual que Isaías y el pueblo de Israel, no podemos regresar a la presencia de Dios por nuestra cuenta. O Dios rasga los cielos y desciende, o estamos perdidos. Es así de simple.

Desde su momento en la historia, Isaías suplica a Dios: “No te enojes demasiado, Señor, ni tengas presente nuestra iniquidad todo el tiempo”. Tiene esperanza porque sabe que Dios es misericordioso. Pero desde nuestro momento en la historia tenemos algo aún mejor: el conocimiento de que Dios ya ha escuchado nuestras oraciones, ha abierto los cielos y ha bajado en la persona de Jesucristo, nuestro Salvador, nacido para librarnos.

Ya no necesitamos añorar los buenos viejos tiempos de la presencia de Dios en el Sinaí. Tenemos algo mucho mejor: Dios en la carne, cargando nuestros pecados en la cruz, dejándolos en la tumba y resucitando de entre los muertos tres días después. Ahora tenemos a Jesús, quien es nuestra vida y salvación. Nuestros corazones anhelantes pueden estar satisfechos, porque Él nos ha dicho: “No te dejaré ni te desampararé jamás” (Hebreos 13: 5b).

ORACIÓN: Señor, déjame vivir siempre en Tu presencia. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué haces cuando anhelas a Dios?

2.- ¿Cómo sabes que Jesús está contigo, más allá de que lo sientas o no?

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"En Cristo somos restaurados y salvos. Ahora vivimos en la luz que es el rostro resplandeciente del favor de Dios" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Lágrimas para beber" - 25/11/2020

Lágrimas para beber

Señor, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo te mostrarás indignado contra la oración de tu pueblo? Nos has dado a comer lágrimas en vez de pan; nos has hecho beber lágrimas en abundancia. Nos has puesto en ridículo ante nuestros vecinos; nuestros enemigos se burlan de nosotros. ¡Restáuranos, Dios de los ejércitos! ¡Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvados! 

Salmo 80:4-7

No es inusual escuchar en los salmos una súplica a Dios para que responda a las oraciones personales del salmista. En el Salmo 39: 12a, el salmista dice: “Señor, ¡escucha mi oración! ¡Atiende a mi clamor!”, y en el Salmo 61: 1: “Dios mío, ¡escucha mi clamor! ¡Atiende mi oración!”. 

En el salmo de hoy, la petición es diferente. El salmista ruega a Dios no por él mismo, sino por el pueblo de Israel. Los israelitas casi se ahogan en sus lágrimas. Dios les había dado lágrimas para comer y beber. Para empeorar las cosas, los enemigos se burlan de ellos israelitas y, sin duda, se burlan de un Dios que aparentemente se niega a escuchar las oraciones de su propio pueblo.

Sabemos lo que significa ahogarnos en nuestras propias lágrimas. A través del miedo, la enfermedad y el dolor, puede parecer, al menos desde un punto de vista terrenal, que Dios no nos está escuchando y que nos hace “beber lágrimas en abundancia”. Los incrédulos se burlan de lo que perciben como la absoluta futilidad de la oración, negando la existencia de un Dios que escucha y contesta la oración.

Sin embargo, no estamos solos con nuestras lágrimas. Durante su ministerio terrenal, nuestro Señor también lloró. Sus lágrimas en la tumba de Lázaro impresionaron a los dolientes allí reunidos. Jesús lloró por Jerusalén y el sufrimiento que vendría a la ciudad que había rechazado a su Mesías. En la cruz Jesús clamó a su Padre y, aunque no sabemos si el Salvador derramó lágrimas de dolor y desolación, soportó el ridículo de sus enemigos mientras se reían de sus oraciones sin respuesta: “Ya que él confió en Dios, pues que Dios lo libre ahora, si lo quiere” (Mateo 27: 43a).

Sabemos que las oraciones de Jesús fueron escuchadas y respondidas. “Cuando Cristo vivía en este mundo, con gran clamor y lágrimas ofreció ruegos y súplicas al que lo podía librar de la muerte, y fue escuchado por su temor reverente” (Hebreos 5: 7). El Hijo de Dios reverente y obediente sufrió y murió en la cruz, pero el Padre lo salvó de la corrupción de la muerte y lo resucitó para convertirse en la fuente de nuestra salvación. En la Persona de Cristo Jesús, Dios mismo ha derramado lágrimas y ve nuestras lágrimas. Por amor a su Hijo, perdona nuestros pecados y escucha nuestras oraciones. En Cristo somos restaurados y salvos. Ahora vivimos en la luz que es el rostro resplandeciente del favor de Dios. A veces derramaremos lágrimas de angustia en la tierra, pero un día viviremos en la presencia de Dios para siempre y Él enjugará cada lágrima de nuestros ojos.

ORACIÓN: Padre Celestial, por amor a tu Hijo recuerda nuestras lágrimas y responde nuestras oraciones. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Podría ser la oración del salmista la que se dice de la iglesia de hoy?

2.- ¿Incluyes en tus oraciones a la iglesia, a tu nación y a los creyentes de todo el mundo?

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"No es nuestro esfuerzo lo que nos salva: es la obra de Jesús y solo de Jesús" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Una lección gratis" - 24/11/2020

Una lección gratis

La justicia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo, es para todos los que creen en él. Pues no hay diferencia alguna, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios; pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que proveyó Cristo Jesús. 

Romanos 3:22-24

Si eres padre, enseñas a tus hijos a ser responsables: por ejemplo, les dices que si quieren algo, deben ganárselo. Con esta idea arraigada en la mente desde nuestra juventud, ¿es de extrañar que haya malentendidos sobre la salvación, la justificación y la vida eterna? La mentalidad de trabajar para ganar beneficios es tan generalizada que, cuando consideramos el Evangelio, suena extraño, improbable y totalmente increíble.

Dicho esto, Romanos 3:22-24 es claro: la salvación es un “regalo”. ¿Pero cómo puede ser esto? Algo como la salvación no puede ser fácil. Tiene que haber algún esfuerzo; tenemos que trabajar para ganarlo, ¿verdad? Tal fue el pensamiento durante la Reforma. La iglesia institucional estaba enseñando, y la gente creía, que llegar al cielo requería nuestro esfuerzo: decir un cierto número de oraciones, cumplir con deberes religiosos y sociales, etc.

Usando las Escrituras, Martín Lutero y otros reformadores demostraron lo que la Biblia había estado diciendo todo el tiempo. Nadie puede “ganarse” el perdón de Dios y la vida eterna. ¡Es gratis! Dios te ama y te lo da por Jesús. No hemos sido lo suficientemente buenos, pero Jesús sí. No hacemos todas las cosas bien, pero Jesús sí. No podemos trabajar lo suficiente, pero Jesús sí. No es nuestro esfuerzo lo que nos salva: es la obra de Jesús y solo de Jesús.

En la cruz Jesús tomó nuestros pecados, todos ellos, sobre sí mismo. Allí recibió el castigo que merecíamos. Él tomó nuestra culpa y murió en nuestro lugar para ganar nuestro perdón. Cuando Jesús dijo: “Consumado es” (ver Juan 19:30), lo dijo en serio. ¡Misión cumplida! Y cuando resucitó de los muertos, el Padre selló la obra de redención de su Hijo. Ahora, la vida eterna se ofrece a todos los que creen en él, ¡como un regalo!

Así que, cuando les enseñes a tus hijos a trabajar duro por lo que quieren en esta vida, puedes hacerlo con la conciencia tranquila. Así es como funciona el mundo. Así es como funciona la sociedad. Pero la lección más importante para ellos (y para nosotros) es que así no es como Dios funciona. No podemos ganarnos su favor. No hay nada que podamos hacer porque no hay nada que podríamos hacer.

El perdón de Dios y el regalo de la salvación eterna han sido comprados en nuestro nombre por Jesús y son dados gratuitamente a todos aquellos quienes confían en él como su Señor y Salvador. Puede que no se ajuste a nuestra forma de pensar sobre cómo funcionan las cosas en este mundo, pero eso no debería sorprendernos. Dios se dedica a hacer cosas que no esperaríamos, salvándonos de una manera que va en contra de nuestra forma de pensar.

“El mensaje de la cruz es ciertamente una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan, es decir, para nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: «Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la inteligencia de los inteligentes»” (1 Corintios 1:18-19).

ORACIÓN: Padre Celestial, gracias por el don de tu Hijo Jesús. En su Nombre oramos. Amén.

Adaptado del mensaje, “Cuando lo libre significa gratis”, del Rev. Dr. Kurt Taylor, director del programa de Ministerios de la Iglesia en la Universidad de Concordia, Wisconsin.

Para reflexionar:

1.- ¿Has intentado “ganarte” el amor y el perdón de Dios? ¿De qué manera?

2.- ¿Cómo le explicas a alguien que el amor de Dios es gratuito y está disponible para todos?

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"El infierno no es tu destino. Jesús te está llamando a sí mismo, para pertenecerle para siempre" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Y qué del infierno?" - 23/11/2020

¿Y qué del infierno?

[Jesús dijo] “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, se sentará en su trono de gloria, y todas las naciones serán reunidas ante él. Entonces él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda, y entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron; estuve desnudo, y me cubrieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a visitarme… Entonces dirá también a los de la izquierda: “¡Apártense de mí, malditos! ¡Vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles!”.

Mateo 25:31-36, 41

Cuando mi hijo era pequeño, pasó por una fase en la que el tema del infierno le preocupaba mucho y nosotros no sabíamos por qué, ya que nuestra familia siempre enfatizó el amor y el perdón de Jesús. Aun así, él nos hacía un millón de preguntas sobre el infierno. ¿Qué es? ¿Dónde está? ¿Cómo se llega allí? ¿Cómo es por dentro? Su ansiedad aumentaba y no podíamos detenerla. Finalmente, un día le pregunté: “¿Por qué preguntas tanto acerca del infierno, si nunca vas a ir allí? Ese fue el final de esas preguntas. Volvió a sus legos feliz y tranquilo, y yo volví a hacer mis cosas.

Muchas personas tienen miedo de terminar en el infierno, ya sea porque cargan con una vieja culpa, o creen que no son lo suficientemente buenos para Dios, o piensan que tal vez Dios no pueda o quiera amarlos para siempre. Y esa preocupación envenena sus vidas y las hace vivir sin el gozo que Jesús quiere que tengan.

Pero en la parábola de hoy, Jesús dice algo respecto al infierno que puede consolarnos: es “el fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Presta atención a esas palabras. El infierno no fue hecho para seres humanos; ese nunca fue su propósito. El infierno fue pensado como una prisión para el diablo. Cualquier ser humano que termina allí está en el lugar equivocado, no está en absoluto donde Dios quiere que esté.

Entonces, ¿dónde se supone que deben estar los seres humanos? Las propias palabras de Jesús nos dan la respuesta: “Vengan, benditos de mi Padre, y hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo”. Dios nos hizo para el cielo, para el paraíso, para su propio reino. Eso es lo que planeó desde que comenzó el mundo. Todo nuestro pecado no puede cambiar ese hecho. Dios planeó esto antes de que Adán y Eva pecaran, y ciertamente antes que tú y yo lo hiciéramos. Él tiene la intención de llevarnos a casa.

Es por eso que Jesús vino a nosotros como ser humano: para ser nuestro Salvador. Y por eso sufrió y murió por nosotros: para resucitar de entre los muertos tres días después. Jesús vino para llevarnos a casa. El infierno no es tu destino. Jesús te está llamando a sí mismo, para pertenecerle para siempre. Él tiene un lugar listo para ti. ¿Irás con él?

ORACIÓN: Señor Jesús, déjame estar contigo para siempre en tu reino. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Por qué es tan difícil creer que Dios nos perdona y nos quiere?

2.- ¿Qué te recuerda que Dios te ama y te ha hecho Su hijo?

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