«Invitación inesperada»

No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias (Filipenses 4:6).

Hay invitaciones inesperadas que se sienten como una pausa en medio del ruido. Una mesa puesta, alguien guardándote un asiento, el olor de comida lista, una voz diciendo: “ven, ya está servido”. Después de una semana larga, qué lindo es sentir ese descanso. No tienes que ganarte la silla. No tienes que llegar perfecto. Solo vienes, te sientas y recibes.

Pero a veces, aun cuando la mesa está lista, el corazón se queda en la puerta. Pensamos: “no estoy listo”, “no pertenezco”, “tengo demasiadas preocupaciones”. Por eso las lecturas del año eclesiástico para este domingo son tan hermosas: Dios prepara un banquete, Jesús cuenta de una fiesta de bodas, y Pablo nos invita a poner delante de Dios todo lo que nos pesa. La mesa de la gracia ya está lista, y Jesús mismo nos recibe. Es una invitación inesperada.

En Mateo 22, Jesús cuenta de una fiesta de bodas. Todo está preparado, pero muchos rechazan la invitación. La parábola muestra el rechazo humano, pero también la generosidad del Rey que llama a muchos. Isaías anuncia un banquete donde Dios vence la muerte. Pablo invita a llevar nuestras preocupaciones a Dios.

A veces vivimos como si no fuéramos invitados. Pensamos que primero debemos arreglarnos, merecerlo o sentirnos suficientemente fuertes.

Pero Jesús preparó la mesa con Su Cruz y resurrección. En Él somos vestidos con Su justicia, recibidos por gracia y sostenidos en medio de la ansiedad.

Así que la próxima vez que recibas una invitación inesperada, veas una mesa preparada o sientas que tu corazón se queda en la puerta porque trae demasiadas preocupaciones, recuerda: Jesús ya preparó lugar para ti. Él te recibe por gracia, escucha lo que te pesa y te enseña a abrir espacio para otros con la misma misericordia: una silla, una palabra, una escucha, una mesa.

Oración: Padre nuestro, gracias porque Jesús nos recibe por gracia y carga nuestras preocupaciones. Enséñanos a vivir con gratitud y a recibir a otros con amor. En el nombre de Jesús. Amén.

Para reflexionar:
* ¿Qué preocupación necesitas llevar hoy a Jesús?
* ¿A quién puedes hacer sentir bienvenido esta semana?

Diaconisa Noemí Guerra


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