
Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos, para perdón de los pecados (Mateo 26:28).
Hay días en que necesitamos acciones concretas que muestren que no estamos solos. Como cuando alguien te toma la mano antes de una cita médica, cuando recibes un mensaje justo en el momento en que estabas por rendirte, cuando una comida aparece en la puerta después de una semana pesada, o cuando alguien te mira y te dice: “estoy aquí contigo”. Esos gestos no arreglan todo, pero te recuerdan que no estás caminando en soledad.
Dios sabe eso. Por eso nos dio Su Palabra, el Bautismo y la Santa Cena. Señales de gracia concretas para nuestro camino.
La Confesión de Augsburgo, en el Artículo XIII, dice: “En cuanto al uso de los Sacramentos se enseña que éstos fueron instituidos no sólo como distintivos para conocer exteriormente a los cristianos, sino que son señales y testimonios de la voluntad divina hacia nosotros para despertar y fortalecer nuestra fe”.
En la noche antes de morir, Jesús dio su Cena y dijo que su sangre era derramada para perdón. No era un símbolo. Era promesa concreta para pecadores cansados, para despertar y fortalecer nuestra fe.
Y es que los seres humanos olvidamos fácilmente. Dudamos. Nos distraemos. Buscamos seguridad en emociones que suben y bajan. Pero Su gracia no depende de nuestro ánimo del día. Él viene a nosotros concretamente con Sus señales de gracia.
Así que la próxima vez que necesites señales de gracia para el camino, recuerda que Dios no te dejó caminando a puro sentimiento. Te dio Su Palabra, el Bautismo y la Santa Cena para despertar tu fe cuando se adormece y fortalecerla cuando se siente débil. Allí Jesús vuelve a decirte: “mi gracia es para ti”. Y con esa fe fortalecida por Sus dones, puedes seguir el día confiando en Él, tratando al prójimo con más paciencia, buscando la paz y sirviendo desde lo que primero recibiste de Jesús.
Oración: Padre nuestro, gracias porque Jesús nos da señales concretas de Tu gracia. Fortalece nuestra fe y nuestro amor por medio de esos dones. En el nombre de Jesús. Amén.
Para reflexionar:
* ¿Qué promesa de Jesús necesitas recibir hoy con fe?
* ¿Cómo te sostienen la Palabra y los sacramentos?
Diaconisa Noemí Guerra
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