Devocionales
La reunión
Debido a las restricciones de la pandemia, muchas personas en oficinas comerciales y hasta parientes lejanos comenzaron a reunirse por Zoom o por conexiones en línea similares como una alternativa más segura a las reuniones en persona. El salmista describe aquí una reunión muy diferente, ¡sin necesidad de conexión a Internet! A diferencia de algunas reuniones familiares y de negocios, aquí no hay discusiones. Sólo hay un acuerdo perfecto, tanto que podríamos pensar que estamos escuchando una historia de amor. Después de todo, el «amor inagotable y la verdad» son temas apropiados para un sermón de bodas.
En su presencia
Cuando Moisés hizo esta oración estaba llevando a los israelitas de la esclavitud en Egipto a la libertad en la tierra prometida de Canaán. Moisés le pide ayuda urgente a Dios. No puede estar tranquilo hasta que se le asegure repetidamente que Dios irá con él y su pueblo. La presencia de Dios significaba muchísimo para él.
Dios le habló a Moisés cara a cara como un hombre le habla a su amigo y le dijo: «Mi presencia irá contigo». Moisés se aferró a esa promesa y oró por temor a la idea de guiar a su pueblo sin la ayuda de Dios, diciendo: Si no vas con nosotros, querido Dios, no nos lleves allá para nada. Sin ti no podemos ir a ninguna parte. Sin tu amor ni ayuda, no vale la pena. Todo lo que hacemos, o toda la riqueza que tendremos, sin ti, no es nada.
¿Indigno?
¡Qué pena lo que le sucedió a Jesús! Después de ser bienvenido y honrado en todas partes, llegó a su ciudad natal, ¡y su gente no lo aceptó! Es que ellos conocían a su familia, recordaban cuando Jesús era un niño. Y ahora que era famoso, la gente de su pueblo natal pensaba que se había vuelto demasiado pomposo y le querían bajar las ínfulas. Y por eso se perdieron de la maravillosa verdad: que Dios mismo estaba entre ellos, listo para suplir sus necesidades, ¡si tan solo le hubieran dado la oportunidad!
Espinas
Pablo comienza la lectura de hoy contando una historia de forma muy indirecta, en la que parece estar hablando de algunas visiones maravillosas que Dios le dio.
No está del todo claro, porque Pablo no está siendo claro sobre si le sucedieron a él o a otra persona. Pero luego llega al meollo de su historia: «Y para que no me exaltara demasiado por la grandeza de las revelaciones, se me clavó un aguijón en el cuerpo, un mensajero de Satanás, para que me abofetee y no deje que yo me enaltezca». En otras palabras, Dios deliberadamente dio un paso atrás y permitió que el diablo afligiera a Pablo con algo. ¿Será una enfermedad?, ¿una tentación? No lo sabemos, pero era algo que desinflaría el ego de Pablo cada vez que empezara a enorgullecerse o engreírse.
Reconciliados por su Sangre
Luego, Moisés tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, mientras decía: «Ésta es la sangre del pacto que el Señor hace con ustedes al darles todas estas cosas». Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel, subieron al monte y vieron al Dios de Israel. Debajo de sus […]
Zapatero a sus zapatos
Entonces todos ellos se levantaron, y llevaron a Jesús ante Pilato. Allí comenzaron a acusarlo. (Lucas 23:1-2a) Todos tenemos fortalezas y limitaciones únicas. La psicología asertiva anima a desarrollar las fortalezas en vez de tratar de mejorar las limitaciones. En pocas palabras, zapatero a sus zapatos. Yo, por ejemplo, jamás intentaría sacarle un diente a […]
