Devocionales
Confiando
¡Qué cansado estaba Jesús! Tan cansado que se acostó en la popa del bote y se durmió, incluso en medio de la tormenta, cuando las olas golpeaban el bote. Sus discípulos se estaban volviendo locos. En todos sus años como pescadores, rara vez habían visto una tormenta así. Así que lo despertaron, y no lo hicieron suavemente. Se quejaron: «¡Maestro! ¿Acaso no te importa que estamos por naufragar?».
Tenían razón al despertarlo. Jesús se enfrentó a la tormenta de inmediato. ¡Pero la actitud de ellos podría haber sido diferente! «¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Cómo es que no tienen fe?».
La fuente de nuestra resistencia
¡Guau! ¡Las cosas por las que Pablo y sus compañeros de ministerio pasaron por causa del Evangelio! En esta época en la que estamos distraídos por todos lados, es difícil imaginar a alguien tan determinado por una causa (es decir, una causa que no solo engorda la billetera de alguien o golpea el ego de otro).
Pero ahí es donde entra el Espíritu Santo. Pablo no tuvo que mantenerse «animado» para permanecer firme en medio de los duros obstáculos que enfrentó. Dios estaba allí, obrando a través de su Palabra y la comunión de los creyentes, manteniendo a Pablo en el camino correcto mientras se apoyaba en su Hacedor para ayudarlo a superar los momentos difíciles.
Dios te toma en serio
Cuando leo el libro de Job, lo que más me sorprende es la diferencia entre cómo lo tratan los amigos y cómo lo trata Dios. Recordemos la historia: Job sigue fielmente a Dios, pero de repente lo pierde todo: propiedades, hijos e incluso su propia salud. Los amigos de Job vienen a consolarlo y comienzan a discutir sobre por qué han sucedido estas cosas. Y llegan a la conclusión humana habitual: debes haber hecho algo para merecerlo. Dios te está castigando. Te buscaste todo este mal. ¡Qué forma de consolar!
Y luego, inesperadamente, Dios mismo habla. Pero sus palabras no parecen más reconfortantes, al menos al principio.
¡Escapamos!
Este salmo comienza con las palabras: «Si el Señor no hubiera estado de nuestro lado… cuando todo el mundo se levantó contra nosotros, nos habrían tragado vivos, pues su furia contra nosotros los quemaba» (Salmo 124: 1-3). ¡Ese es un gran «si»! Cuando los enemigos se levantaron contra Israel, el pueblo clamó a Dios y Él los libró. Si el Señor no hubiera intervenido, habrían sido barridos, borrados de la faz de la tierra.
Conocemos bien los «si» y los «qué pasaría si» de la vida. Algunos se hablan con alivio (como lo hace el salmista) y otros se expresan con pesar. Aunque confiamos en Dios y su liberación, no siempre podemos comprender o aceptar completamente las circunstancias de nuestros problemas.
La pieza del rompecabezas que falta
Llegó otro más, y le dijo: «Señor, aquí tienes tu dinero. Lo he tenido envuelto en un pañuelo, pues tuve miedo de ti, porque sé que eres un hombre duro, que tomas lo que no pusiste, y recoges lo que no sembraste». Entonces aquel hombre le dijo: «¡Mal siervo!”. (Lucas 19:20-22a) Hace unos meses fui […]
Del miedo al regocijo
La noche de ese mismo día, el primero de la semana, los discípulos estaban reunidos a puerta cerrada en un lugar, por miedo a los judíos. En eso llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: «La paz sea con ustedes». Y mientras les decía esto, les mostró sus manos y su costado. Y […]
