“¡Sálvate a ti mismo!”
Con él crucificaron también a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda… Los que pasaban lo insultaban, y mientras meneaban la cabeza decían: “Oye, tú, que derribas el templo de Dios y en tres días lo reedificas, ¡sálvate a ti mismo y desciende de la cruz!”. Así también se burlaban […]
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