Devocionales
Por qué amamos
Caminando por un centro comercial, vi en el mostrador de una joyería dos grandes tazones de botones con estas palabras: «¡Soy amado!». Si bien esos botones eran parte de una campaña publicitaria de diamantes y otras joyas, el mensaje me recordó que soy amado por Dios. Su amor por mí se expresó no a través de un diamante brillante, sino a través de una cruz de madera.
Nos encuentra allí donde estamos
Me encanta la sencillez con que Jesús trata a los discípulos en esta historia. Sabe que están en estado de shock. Sabe que no pueden creer lo que ven. Y por eso no los obliga a moverse más rápido de lo que pueden hacerlo: les muestra sus cicatrices, les permite comprobar que Él es realmente de carne y hueso y hasta come delante de ellos. Les da tiempo para asimilarlo todo.
Hijos de Dios
Miren cuánto nos ama el Padre, que nos ha concedido ser llamados hijos de Dios. Y lo somos. El mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Pero sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él porque lo veremos tal como él es.
Hablando con valentía
¿Te imaginas esta escena? La multitud, asombrada al ver la recuperación completa del hombre cojo, presionó a Pedro para que le diera algunas respuestas. Y Pedro obedece, con creces.
La lección de historia de Pedro se remonta a la época de Abraham. Pedro le cuenta a la multitud cómo entregaron a Jesús a las autoridades, cómo negaron al «Santo y Justo», cómo «mataron al Autor de la vida».
Me detuve en seco
Saulo aún lanzaba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor cuando fue a ver al sumo sacerdote. Allí le pidió cartas para las sinagogas de Damasco para que, en caso de hallar a hombres o mujeres de este Camino, los pudiera llevar presos a Jerusalén. Pero sucedió que de pronto en el camino, ya […]
¿Cómo está tu vista?
El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. Cuando Jesús hizo lodo y le abrió los ojos al ciego era día de reposo. También los fariseos volvieron a preguntarle cómo había recibido la vista. Y él les dijo: «Me puso lodo en los ojos, y yo me lavé, y ahora veo». Algunos de […]
