Devocionales
Cuando las cosas no van bien
Este versículo nos sitúa en un momento histórico de la vida de Daniel. Su amor por Dios era mayor que su propia vida. Incluso mientras se enfrentaba a las temibles mandíbulas de los leones, confiaba en que el Dios fiel de sus antepasados, el mismo Dios que separó el Mar Rojo, el Dios de las promesas cumplidas, sería su protector.
Enfrentar a los leones no fue fácil para Daniel. No era un superhombre con poderes especiales para dominar a los leones o hacerlos desaparecer. Pero era un hombre de fe, y la fuente de su seguridad provenía de la confianza en el Dios todopoderoso.
«Estas cosas que hablo en el mundo»
En esta oración sacerdotal Jesús está haciendo algo similar. Es la noche antes de su muerte y él está orando por sus discípulos. Los está confiando a Dios el Padre, sabiendo que Dios los cuidará incluso cuando Jesús vaya a la cruz para sufrir, morir y ser sepultado. Será un momento aterrador para ellos, e incluso después de la resurrección, nunca volverá a ser lo mismo que cuando vieron a Jesús caminando con ellos, visible y tangiblemente, todos los días. Jesús quiere que sepan que él ha planeado eso. Están en manos de Dios y todos los arreglos están hechos. Están seguros. Nada se ha pasado por alto.
Difícil de creer
Si aceptamos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque éste es el testimonio que Dios ha presentado acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, lo ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha presentado acerca de su Hijo. Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida, el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
Elegido a mano
Matías, quien había seguido los pasos de Jesús y estado con él y los discípulos durante todo su ministerio, se convierte en el duodécimo discípulo. Tanto él como Barsabás habían oído a Jesús predicar y lo habían visto curar a los enfermos; habían soportado el trágico espectáculo de la crucifixión y habían presenciado la ascensión del Salvador al cielo. Cualquiera de los dos podía ser el discípulo número doce.
Amor abundante
Le pido a Dios que el amor de ustedes desborde cada vez más y que sigan creciendo en conocimiento y entendimiento. Quiero que entiendan lo que realmente importa, a fin de que lleven una vida pura e intachable hasta el día que Cristo vuelva. (Filipenses 1:9-10 NTV) Continuamente el mundo produce falsas ideas sobre el […]
¿Puedo hacerte una pregunta?
Ese mismo día los saduceos, que decían que no hay resurrección, se le acercaron [a Jesús] y le plantearon un problema… Pues bien, había entre nosotros siete hermanos. El primero se casó y murió y, como no tuvo hijos, dejó la esposa a su hermano. Lo mismo les pasó al segundo y al tercer hermano, […]
