Devocionales
Dios obra en la historia
En este famoso discurso en Pentecostés, Pedro hace referencia a lo que David dijo acerca de su ascendiente Jesús, quien aparecería unos mil años después. En ese gran lapso, Jesús asumiría el trono de David, no en un gobierno físico y terrenal en Jerusalén, sino en un gobierno divino y espiritual de todo el universo. Y fue en Jesús, el Mesías que habría de venir, que David puso su esperanza temporal y eterna.
Santidad que santifica
Esta historia es un poco extraña. Isaías dice: «Vi al Señor». Sin embargo, no dice casi nada acerca de Él. Describe el templo, los ángeles, el altar, el carbón. Habla del humo y la llamada de los serafines. Es como si Isaías solo tuviera una visión periférica, como si no pudiera enfocarse directamente en el Señor mismo.
¿Por qué será? Quizás se deba a la santidad de Dios. La primera reacción de Isaías es miedo y dolor. Sabe que es un hombre pecador; sabe que no pertenece a la presencia de Dios. Es como estar mirando al sol o parado al borde de un gran fuego. Dios es glorioso y santo; nosotros no.
La voz atronadora
La majestuosa y gloriosa voz tronó en la creación, mientras el Espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. La voz del Señor gritó: «¡Que haya luz!» y la luz apareció en las tinieblas (Génesis 1: 3b). La voz del Señor tronó en el Sinaí cuando Dios descendió al monte para dar su Ley al pueblo de Israel. La voz era tan aterradora que el pueblo le rogó a Moisés: «Si tú hablas con nosotros, te escucharemos; pero que no hable Dios con nosotros, porque tal vez moriremos» (Éxodo 20:19).
Redimiendo el tiempo
¿Cuáles son las horas más inútiles de tu semana? Para algunos es cocinarse solo para ellos, para otros es lavar los pisos. Para mí es ir a la lavandería a lavar la ropa. Detesto cargar los canastos con ropa sucia, el detergente, las perchas y un montón de monedas a la lavandería local.
El apóstol Pablo debió haber previsto el tedio de nuestros días cuando escribió: «Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos» (Efesios 5:16). Por más extraño que parezca en estos tiempos tristes, la oración es una excelente manera de hacerlo.
Un Dios espectacular
Una gran multitud de los judíos se enteró de que él [Jesús] estaba allí, así que vinieron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, pues sabían que él lo había resucitado de los muertos. Pero los principales sacerdotes acordaron matar también a Lázaro, pues por causa de él muchos de […]
La entrada de Jesús en tu corazón
Los discípulos fueron e hicieron como les había mandado Jesús. Llevaron la burra y el burrito, y pusieron encima sus mantos, sobre los cuales se sentó Jesús. Había mucha gente que tendía sus mantos sobre el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las esparcían en el camino. Tanto la gente que iba delante […]
