Devocionales
Honra al que honra merece
Vivimos en un mundo al que le encanta darse palmaditas en la espalda.
Es lamentable que vivimos y nos medimos en términos de nuestros logros y lo respetable de nuestra reputación. Pensemos en Juan el Bautista, un predicador poderoso e influyente, una persona muy importante en el reino de Dios. Durante su ministerio se hizo famoso frente a cientos de personas que escucharon sus palabras y fueron bautizadas por él.
Habría sido fácil para él aferrarse a su fama y disfrutar del reconocimiento que estaba recibiendo. Sin embargo, en lugar de buscar su propia honra y gloria, Juan sabía que había alguien más importante que él: Jesucristo, el Mesías prometido.
Paciencia
Jesús usa el ejemplo de un agricultor para enseñarnos paciencia. Los agricultores plantan las semillas y las dejan en paz. No regresan cada tres minutos para ver si ya están creciendo; no las desentierran para comprobarlo. Ellos saben que mientras siguen con sus vidas, haciendo todas las demás tareas que existen en una granja, las semillas crecerán echando raíces y mostrando sus brotes. Crecerán día a día, pero tan lentamente, que no podemos ver lo que sucede. Sin embargo, al final habrá una cosecha maravillosa.
Aunque nos sintamos agobiados
«Los que estamos en esta tienda, que es nuestro cuerpo, gemimos con angustia.» Yo ya lo siento, y quizás tú también. Por más que intentemos evitar los efectos del envejecimiento, los dolores y molestias nos visitan de la nada. Ahora nos toca movernos más despacio y con cuidado para no lastimarnos. Estos invitados no deseados son recordatorios repentinos de que somos simples mortales.
Pero las Escrituras apuntan a un día en el que no será así.
Un verdadero renuevo de la casa de David
Esta lectura de Ezequiel es más fácil de entender cuando nos damos cuenta de que Dios acaba de terminar de contar una parábola sobre una persona que tomó un renuevo de la copa de un cedro y la plantó. Esa persona era el rey de Babilonia, quien tomó a un príncipe de la casa real de David y lo plantó para gobernar lo que quedaba de Judá después de que Babilonia la conquistó y se convirtió en su señor. Pero el príncipe que quedó a cargo fue infiel: no cumplió sus promesas juradas sino que se rebeló contra el rey, y lo pagó con su vida. Y la gente a la que gobernaba también sufrió por ello.
Ver con los ojos de la fe
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; y al ver todo eso, creyó. Y es que aún no habían entendido la Escritura, de que era necesario que él resucitara de los muertos. (Juan 20:8-9) María Magdalena fue la primera en quedar perpleja ese domingo de madrugada. En el cementerio […]
La muerte de Jesús venció nuestros miedos
José de Arimatea era discípulo de Jesús, aunque por miedo a los judíos lo mantenía en secreto. Después de todo esto, José le rogó a Pilato que le permitiera llevarse el cuerpo de Jesús, y Pilato se lo permitió. Entonces José fue y se llevó el cuerpo de Jesús. También Nicodemo, el que antes había […]
